Creencias limitantes (parte II)

Creencias limitantes (parte II)

Creencias limitantes (parte II)

¿De qué manera nos afectan las creencias limitantes en nuestra vida?  

Imagínate que cuando eras pequeña una de tus compañeras preferidas de clase no te invitó a su cumpleaños y sin embargo sí que invitó a otras. O que un verano tus abuelos llevaron a tu hermana de vacaciones mientras a ti tus padres te mandaban de nuevo  al pueblo donde tanto te aburres. 

La información que más fuertemente se graba en el subconsciente es aquella que tiene un alto impacto emocional, o también, la que es recurrente, es decir, se repite con frecuencia.

Impactos tempranos

Aquellas experiencias que te impactaron de pequeño y no supiste procesar, se imprimieron en tu subconsciente, creando un sentimiento de rechazo o abandono que afectó a tu autoestima el resto de tu vida. 

Y cada vez que se reproducía una situación similar, tan simple como que tu madre no te comprara un juguete con el que te encaprichaste o no te llevara a jugar al parque, lo interpretabas como que no te quería o no le importabas. 

Y no tenía nada que ver con eso que tu interpretas, pero como aquellas experiencias pasadas te marcaron de tal manera, ahora tu subconsciente busca en cualquier mínima situación reforzar aquel sentimiento que se apoderó de ti y ahora te dirige en piloto automático hacia ese pensamiento.

¿Por qué nos hace esta jugarreta el subconsciente?  

La rapidez vital

Es muy fácil y es de vital importancia que lo comprendas. Verás, según estudios científicos, la capacidad de procesamiento de nuestra mente consciente es de 50 bits por segundo,  algo ridículo si lo comparamos con los 11.000.000 de bits por segundo a los que opera nuestra mente subconsciente.

Recuerdo un día que iba caminando con prisa y crucé en rojo un semáforo. Cando llegué a la mediana ajardinada que dividía los dos carriles, tropecé y me iba de morros contra el otro carril por el que venían coches a gran velocidad. En tan sólo décimas de segundo, mi brazo se dirigió de forma totalmente automática hacia un poste que estaba a un lado un poco por detrás de mi posición mientras empezaba a caer. 

Yo ni siquiera recordaba que estaba ahí. La cuestión es que, in extremis, mi brazo se agarró a ese poste impidiéndome muy probablemente un accidente fatal.

Para mí fue como si esa barra de hierro hubiera parecido por arte de magia del suelo, pero no, ya estaba ahí desde hacía años, yo no era consciente pero mi subconsciente sí que lo sabía, y operó en milésimas de segundo para salvar mi vida.

Practicidad subconciente

El mecanismo que el subconsciente utiliza es muy práctico, la verdad. Ante cualquier situación o experiencia de nuestra vida, lo que hace es encontrar en sus archivos experiencias similares para no tener que procesar tanta información. Y entonces hace uso de ellas para aportarnos una interpretación de dicho suceso acorde a otro vivido anteriormente, de esa forma consume muchísima menos energía. 

Es un proceso denominado adaptativo.

Nuestro subconsciente es un crack, el tío se rige por la ley del mínimo esfuerzo para no petar, esa es su forma de filtrar la ingente cantidad de información que recibe desde nuestros sentidos y procesarla para enviarla a la mente consciente

Positivos y negativos

Por eso es tan importante que esos archivos que guarda sean positivos, potenciadores, constructivos, porque si están grabados desde nuestra infancia va a tirar de ellos a poco que se den circunstancias similares a las ya vividas en aquel periodo en que todo lo que ocurría se adoptaba sin cuestionarlo.

Y disponemos de un montón de archivos válidos y funcionales, es obvio, pero también estamos llenos de archivos basura, llenos por tanto de pensamientos basura y de comportamientos basura. 

¿Vamos a dejar que esa mierda siga dirigiendo nuestra vida? No, vamos a cambiarlo.

Preguntas útiles

  • ¿Por qué siempre dejo las cosas a medias o fracaso en mis objetivos a pesar de estar confiado en que lo conseguiré? Probablemente no eres tenaz porque en tu subconsciente las frases no sabes o no vales o no puedes están impresas a fuego y te abordan en cuanto hay la mínima traba, así que si no lo vas a conseguir, para qué intentarlo, vas a fallar de todas formas.
  • ¿Por qué tengo que ser tan exigente con mi pareja intentando que se convierta en la persona que yo quiero que sea?  Acaso tienes miedo a que si no es cómo quieres que sea, deje de gustarte y entonces fracasarás en la relación como hicieron tus padres. Pues así solo conseguirás que se reproduzca la misma experiencia.
  • ¿Por qué no consigo caer bien a mis compañeros de trabajo? De pequeño no caías bien a tus compañeros de clase así que para qué vas a molestarte en ser majo, si al final te va a pasar lo mismo que crees desde entonces que te va a pasar. Y te pasará por mucho que pongas intención en caer bien, a veces incluso ese exceso de querer caer bien surte el efecto contrario. 

¿Os resulta familiar ese perfil? O a veces pones toda tu intención pero surgen vulnerabilidades en ti que te hacen ponerte a la defensiva con alguien ante cualquier situación que tú interpretas como de rechazo o de ataque y de repente, zas ¡ya la cagaste!

Buscando afuera

Es frecuente buscar en los demás aquel aprecio, cariño o reconocimiento que nos faltó de pequeños. Y procuramos agradar en exceso a los demás, incluso con ese servilismo que te menciono. 

No somos conscientes de que ese comportamiento que muestra debilidad es exactamente el que menos agrada al otro porque se ve en ti como en un espejo

Y esa falta de aprecio o atención, también habita en él, así que tú representas aquello que de sí mismo esa persona rechaza, y también lo hace subconscientemente. Por lo tanto, no le vas a gustar salvo que sea una persona muy segura o muy compasiva.

Otra experiencia que se repite aunque trataste por todos los medios de que no fuera así, pero…, simplemente, no está bajo tu control.

¡Qué bien todo!

Tenemos que tomar responsabilidad, tomar conciencia y acabar con estos patrones tan destructivos. Tenemos que convertir nuestra realidad en lo que nosotros queremos que sea, y para ello tenemos que cambiar nuestro programa, y se puede, vaya si se puede. 

Tenemos que convertir nuestra vida en una proyección de nuestros deseos, sin fallo, libres para crear nuestro destino. Tenemos que volvernos responsables de que cada día me acueste y me levante con un “¡Qué bien todo, joder! ¡Qué bien todo, joder!”. 

Si, con taco incluido, es una muestra de ímpetu y de emoción. ¡Qué bien todo, joder!

Reprogramarnos

Yo he visto cambios en personas en tan solo una sesión de reprogramación mental, en un día si quieres, en un mes, ¿Qué más da? 

Se cambia, hay medios y herramientas sencillas para lograrlo, solo te pido que tomes la decisión de hacerlo, que busques información para modelar tu subconsciente, que practiques todas las técnicas que puedas, que no decaigas y seguro, seguro que todo acabará ocurriendo.

¿Quieres ser la reina de tu castillo?, ¿Quieres ser el patrón de tu nave? 

Toma las riendas de tu mente, reprograma tu subconsciente. Ese es el jardín donde tienes que plantar las semillas de la prosperidad y de toda tu felicidad y plenitud. Solo tienes que proponértelo y no dejar de indagar y tomar acción.

Visita mi web  Neuroéxito y te ayudaré a conocer un poquito más de ese mundo de por dentro que tanta luz alberga.

Aunque no siempre lo parezca. Te abrazo

¿Qué son las creencias limitantes?

¿Qué son las creencias limitantes?

¿Qué son las creencias limitantes?

 

Las creencias son patrones de pensamiento adquiridos sobre todo entre los cero y los siete años y que afectan directamente a nuestras emociones y a nuestra conducta. 

A esa temprana edad nuestro cerebro es mucho más plástico y programable debido a que nuestra mente consciente y racional tiene pocos elementos de juicio y poca capacidad para cuestionar, así que adhiere, imprime y archiva en el subconsciente toda la información que procede de cualquiera de la experiencias que vive a cada momento.

El mapa con que seguimos

Esta información acaba por configurar un mapa de lo que somos y opinamos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre la vida en general y que a su vez condiciona por completo la forma en la que interpretaremos cada suceso y cada experiencia en adelante. 

Todo lo que hemos oído, visto y sentido nosotros mismos o procedente de nuestro entorno, se convierte en el cristal de las gafas con las que veremos el resto de nuestra vida.

 

Existen dos tipos de creencias

Las creencias potenciadoras, y las creencias limitantes.

Las potenciadoras representan la información archivada que nos empodera, nos motiva y nos conduce hacia la expresión de nuestro potencial vinculado a esas creencias. 

Las creencias limitantes nos hacen sufrir, nos bloquean e impiden que logremos todo aquello que nos proponemos en nuestra vida.

Puedes pasarte toda una vida como yo he hecho desde crío, dedicado a investigar, leer, y formarte en todo lo que tiene que ver con el desarrollo personal. Meditación, yoga, taichí, coaching, reiki, terapias de todo tipo, pensamiento positivo…da igual. 

Si tu subconsciente ve una situación que para otros sería asumible y llevadera, como una auténtica tragedia y te hundes, pues te lo comes con patatas, y da igual lo positivo que quieras ser.

 

Lo que nos decimos

O por mucho que te digas a ti mismo lo guay que eres, si tu subconsciente dice que eres un capullo, en capullo te quedas. Pero no olvides esto, de todo capullo acaba naciendo una hermosa flor, solo hay que regar esa planta, dedicarle cariño y atención.

A mi me costó 25 años hasta acertar con el mecanismo verdaderamente eficaz para transformar mi vida. 

Hace un tiempo, a raíz de un periodo muy duro que viví y en el desesperado intento por salir de aquel pozo en el que estaba anímicamente hundido hasta el fondo.

En aquel trabajo intenso de estudio, formación e indagación, fui descubriendo que simplemente tenía que dirigir todo mi esfuerzo y atención hacia el subconsciente para poder modificar en él la información que no me beneficiaba.

 

Cambiando la información negativa

Ahí es donde habitan nuestras creencias, muchas veces ocultas para nuestra mente consciente y racional, por eso es tan difícil cambiarlas en ocasiones. 

Y son nuestras creencias las que afectan a todos nuestros pensamientos, emociones, y comportamiento. Así conseguí salir de aquella situación tan crítica de mi vida, como un hombre nuevo con un poder que antes ni imaginaba que podía estar a mi alcance.

¿Sabéis? El subconsciente opera en nosotros en un 95% , es decir, la parte consciente, racional, sólo ocupa un 5%, todo lo demás trabaja en automático. 

Nuestros pensamientos, emociones, nuestra conducta, nuestros gestos, nuestras reacciones, nuestros miedos, todo está programado para que seamos de una determinada manera. 

 

Influencias en el subconciente

Sin embargo vamos tan anchos por la vida pensando que sabemos cómo somos o quiénes somos, confiados de que lo que opinamos sobre la vida o nuestras decisiones son el producto de nuestra tremenda personalidad. Es mentira, todo está condicionado por tu entorno desde edades muy muy tempranas.

Tú no eres tú, eres aquello que experimentaste y se grabó en tu mente para el resto de tu vida. Eres un conjunto de influencias de tus padres, profesores, curas, hermanos, de la sociedad, de tus compañeros de colegio, de la televisión, apenas hay nada tuyo.

 

La programación oculta

Mira tus gestos, tu forma de hablar, cómo actúas cuando te enfadas, ¿te resultan familiares? Pues no es tuyo, y eso sí lo puedes ver en ti si reparas unos segundos en ello, pero imagínate cuánta programación está oculta sobre tu forma de interpretar las relaciones, la política, la religión, la pareja, el dinero y sobretodo de interpretarte a ti misma y lo que eres o cómo eres, lo que vales o no, lo que puedes lograr o no. 

Esas ideas tampoco son tuyas y están totalmente influenciadas por lo que te han dicho o escuchaste a los demás decir de ti cuando no eras capaz de procesar aquella información y directamente se imprimió en tu subconsciente que es quien piensa por ti en un 95%.

Somos eso, no somos lo que vemos, somos lo que creemos que somos y lo que creemos no lo creemos nosotros en su mayoría, lo cree nuestro subconsciente que es una parte de nosotros que opera en automático.

 

Consciencia liberadora

Cuando tomas consciencia de esto, es inevitable sentir cierto pavor y sobretodo mucha frustración porque piensas: “joder y ¿cómo cambio yo esto ahora? ¿Cómo carajo llego yo a ese lugar de mi mente tan inaccesible para liberarme de esas interpretaciones que hago de las cosas y que muchas veces no son favorables para mi vida?” 

¿Pues sabes una cosa? 

Se puede, claro que se puede, por eso estas aquí, algo ya te está queriendo traer las respuestas, simplemente, implícate en tu propia transformación.

Hay varias técnicas muy potentes que he ido descubriendo estos últimos años y que son de una eficacia alucinante. La hipnosis, la terapia EMDR, los audios subliminales con frecuencias binaurales, el EFT Tapping, y sobre todo el Psych-k.

Los cambios son increíbles, de veras. Tenéis testimonios en mi web y en mi perfil de Facebook de personas que en tan solo días ya habían modificado patrones de pensamiento o comportamiento que les llevaban atormentando toda su vida. Os hablaré sobre estas técnicas en mi canal de Youtube también pero antes… sigamos indagando.

 

La cuestión del valor

Verás, hay creencias muy esenciales y que afectan a infinidad de ámbitos de nuestra vida como “no puedo, “no merezco”, “no valgo”, “no me quieren”, “soy feo”, “soy gordo”, “es imposible conseguir esto o lo otro”, “esto no es correcto”, “soy pobre”, “tengo miedo”… todas estas creencias limitantes dilapidan cualquier posibilidad de crecimiento y de alcanzar una vida próspera y plena, llena de logros y felicidad.

Conecta con tu interior. Pon atención a qué frases, ideas, pensamientos o sentimientos son recurrentes en tu vida y te traen infelicidad, te bloquean y afectan a tu comportamiento impidiéndote conseguir lo que realmente deseas.

¡Y dedícate un tiempo para explorar!