Sé el observador de tu mente

Sé el observador de tu mente

Sé el observador de tu mente

 

¿Sabías que algunas tradiciones orientales afirman que tu mente es tu sexto sentido? Primeramente permíteme que explique un poco el porqué de esa relación entre mente y sexto sentido. 

 

Potencia tu sexto sentido

Cuando te refieres al sentido de la vista, sabrás que ‘ver’ se refiere a un uso involuntario, mientras que ‘mirar’ es un uso voluntario de la vista. En el caso de que no mires, no significa que el ojo deje de funcionar, ni deje de ver.

Si te centras en el sentido del oído, ocurre exactamente lo mismo, puedes estar oyendo de manera involuntaria, o escuchar voluntariamente. Pero, si no escuchas, el oído no puede dejar de oír, ¿cierto?

Pues bien, aunque no te hayas planteado nunca esto, con la mente pasa absolutamente lo mismo.  

 

Pensamiento voluntario

Puedes estar pensando voluntariamente, por ponerte un ejemplo, planteando qué vas a cocinar o a comer hoy, o planeando tu fin de semana, pero lo cierto es que si no piensas voluntariamente, la mente nunca deja de hacerlo de forma involuntaria. 

Pero.. ¿Existe alguna diferencia entre la mente y los demás sentidos? 

Si ves un objeto delante tuyo, pongamos unas tijeras (y me refiero a verlo, porque se encuentra en tu campo visual), eso no implica que te sientas que eres esas tijeras o que las tijeras te pertenezcan, ¿verdad? Lo mismo ocurre si oyes un tema musical en la radio: tú no sientes que eres ese tema, o que sea tuyo.

La mente

Pero con la mente no pasa lo mismo, si en tu mente aparece un pensamiento que no quieres que aparezca y se reproduce sin tu permiso, contra tu voluntad, como por ejemplo, “Soy un auténtico desastre” inmediatamente puedes estar haciéndote el pensamiento como  tuyo y te identificas con él… 

Lo cierto es que este pensamiento sólo puede conducirte a un estado emocional no constructivo para ti.

 

La fusión con el pensamiento

Este proceso llamado en psicología “fusión con el pensamiento», se da normalmente en pensamientos con fuerte contenido emocional, a diferencia de cuando pensamos en esas tijeras, las cuales reproducen un pensamiento neutro que apenas nos hace fusionarnos con el.

Los pensamientos que realmente te atrapan, son aquellos que están cargados de emoción. Aquellos con los que te fusionas, o que la creencia de los demás sobre ti, te hacen fusionarte con ellos.

Experimenta este ejercicio por unos minutos

A continuación, te planteo una breve práctica en la que -a través de tu figura como observador, observadora- vas a experimentar cómo desidentificarse de tus propios pensamientos y emociones.

Cerrarás momentáneamente los ojos como si contaras mentalmente hasta 20, y vas a generar un pensamiento negativo centrado en ti mismo/a, de intensidad moderada, de esos que sueles decirte con frecuencia: como por ejemplo “soy un desastre, qué mal me relaciono”,  o “no soy nada bueno/buena en tal acción o tal otra”. 

Al reproducir este mensaje en tu interior, te pido que observes el efecto emocional que puede llegar a causar. En cierta forma, alguna parte de ti da por supuesto que eso es cierto. 

Ok pruébalo ahora

Bien. De nuevo cerrarás los ojos el tiempo de contar hasta 20, pero en este caso, vas a generar otro pensamiento, el del observador.  Vas a visualizar el pensamiento negativo anterior, pero como si fueras un espectador que observa desde unos metros mas allá. Viendo toda la escena.

Ok adelante…

Te habrás dado cuenta de que, al tomar distancia sobre ese pensamiento negativo, puedes incluso dejar de sentirte identificado identificada con él, como si no fuera contigo, ¿cierto?

 

Abrirse a la experiencia

Puede parecer un poco difícil, pero si te mantienes abierto, abierto a la experiencia, y con un poco de práctica, te resultará todo más fluido.

 

Muy bien. Y por último, de nuevo te pediré que cierres ojos para generar ahora un pensamiento triste, un pensamiento de pérdida o de alguna preocupación de las que te acompañan a menudo, y observarás bien cómo al identificarte con ese pensamiento, te sientes fusionado con la emoción que conlleva. 

Y como ya has experimentado anteriormente, justo cuando estés experimentando esa emoción, vas a ponerte en el lugar de ese observador, que toma distancia.

Ok: ¿preparado/preparada? Adelante… cierra los ojos hasta contar hasta 20.

Muy bien, ¿pudiste comprobar cómo la emoción primera que te causó el pensamiento, ha perdido su intensidad inicial?

El objetivo de esta práctica no es otra que la de darte una visión amplia sobre cómo puedes entrenar tu mente como si se tratara de un sexto sentido.

A través de la figura del observador/ la observadora, logras alejarte y tomar consciencia de la situación desde otra perspectiva usando el anclaje a tu respiración y a tu cuerpo.

 

¡Hasta la próxima!

 

Once pasos para elevar tu vibración vital

Once pasos para elevar tu vibración vital

Once pasos para elevar tu vibración vital

Observar tus pensamientos no se trata de valorar si son verdad o no son verdad. Simplemente son pensamientos… Como si estuvieras observando las nubes pasar. No juzgar  lo que observas o sientes es una manera de mantenerte fuera de la mente egoica. Otra manera de hacerse con los sentimientos puede ser escribiendolos, dejando ir y permitiéndote soltar.

 

Antes que nada

Permite a tu ego expresar lo que sea que necesite expresar  ira, dolor , angustia, sentido de la justicia… Puede que llorando, gritando, o dándole un puñetazo a una almohada estés consiguiendo con eso liberar parte de  la energía contenida en esa emoción 

Tú sabes bien quién o qué es lo que te lleva a esa alta frecuencia. En otras palabras, sabes mejor que nadie lo que te hace sentir bien, lo que te causa emociones positivas

La cantidad de cosas que podemos hacer para cuidar nuestra frecuencia podría ser inmensa 

 

Día a día, paso a paso

Aquí, ahora, puedo enumerarte algunas de las que yo experimento y compruebo que son efectivas, también, para las personas que me rodean: aquellas que están centradas en su proceso de autoconocimiento.

  1. Realiza cada día cambios conscientes en algunos de tus pensamientos, tus miedos o tus juicios. Para ello simplemente debes usar tu intuición, porque nadie mejor que tú sabe cuáles son esas cosas en tu vida que hay que cambiar para estar mejor, para elevar tu frecuencia 
  2. La música es una de las mejores herramientas para elevar nuestra vibración, por qué las ondas de la música traspasan cualquier tipo de frontera con el ego. Para ello hay que ser verdaderamente honesto contigo mismo/a, para detectar cuál es la música que te hace sentir realmente bien, sin juzgarla o etiquetarla.
  3. Conectar, y pasar más tiempo con personas, lugares, o cosas que nos hacen sentir bien. Eso sin duda, nos mantiene en esa alta frecuencia: buenos amigos, familiares, mentores espirituales o emocionales. Pueden ser animales, pueden ser amuletos…  tú lo sabes bien.
  4. Por supuesto la Naturaleza es una forma de conectar con esa alta vibración
  5. Cualquier cosa que sea inspiradora para tí puede elevar tu vibración: escribir o ver películas, escuchar charlas sobre crecimiento personal o espiritualidad…
  6. El ejercicio: no solo contribuye a oxigenar tu cerebro sino que a través de las endorfinas que se producen, nos acercamos a los estados de alegría. Es bien importante que te tomes el ejercicio como algo que haces a gusto, y no algo en lo que te sientas forzado, ya que así dejaría de tener sentido 
  7. Mostrar y tener presente cada día la actitud de gratitud es algo también a desarrollar. Tal vez puedes escribir un pequeño diario de gratitud, donde escribir diariamente alguna frase que te haya inspirado a lo largo del día o simplemente, recitar unas frases de gratitud acompañadas con afirmaciones de poder durante la mañana al empezar el día o por la noche antes de ir a dormir. 
  8. El contacto de la luz y el contacto con el agua son también elementos fundamentales para la elevación de nuestras vibraciones. No hace falta darte muchos detalles de cuáles son tus sensaciones físicas y emocionales después de una ducha consciente, un baño en el mar o en una piscina. Es por eso que nos produce sensaciones de limpieza o purificación.
  9. Llevar a cabo ejercicios de amabilidad contigo y con tu entorno. Ser consciente de tu valía como ser. Practicar ejercicios de Autocompasión.
  10. La autoindagación. Cuanto más te cuestionas tus límites y, miedos y mires hacia tu interior, más estarás allanando el camino de tu autoconocimiento. Este es un camino sin retorno, en el que imparablemente, elevas tus niveles de consciencia,  posicionándote en tu centro, y por ende más fácilmente aumentando tus niveles de frecuencia vibratoria. 
  11. Aprovecha cualquier cosa o situación que te haga reír o sonreír eso va a estar elevando automáticamente tu estado vibracional 

Podríamos enumerar muchos más casos prácticos de gratitud que se pueden llevar a cabo, Si quieres saber un poco más sobre este tema, me lo puedes decir en los comentarios, tan solo escribiendo la palabra ‘Gratitud’.

 

Acción y pensamiento

Después de estas 11 acciones, piensa que si realmente pretendes elevar tu frecuencia, necesitas priorizar tu felicidad… Y si aparecen pensamientos negativos reconocer que puedes crear otro estado diferente en tu frecuencia vibratoria para que se mantenga en un estado elevado. 

Si tienes un pensamiento negativo no deberías resistirte a él. Cuando te estás sintiendo frustrado porque lo tienes, de alguna manera sigues alimentandolo. 

Así que, poco a poco, observa y comienza por aceptar allí donde te encuentras. Seguidamente, empieza a dirigirte hacia aquel pensamiento o estado emocional que te hace sentir bien. 

 

Al alcance de la mano

Elevar la frecuencia vibracional en tí no es algo tan difícil como puede parecer. No requiere de ningún master en ciencias ocultas, o espiritualidad.

Tan solo requiere de conectar con tu sensibilidad y con tus emociones, mantener la práctica de la introspección, y el compromiso real con tu autoconocimiento y tu felicidad.

Cómo elevar tu vibración vital

Cómo elevar tu vibración vital

Cómo elevar tu vibración vital

 Somos ondas. De hecho, todo el universo puede ser entendido como ondas con su frecuencia vibratoria.

La Consciencia y la frecuencia vibracional de las personas están totalmente sincronizadas.

Vivir la vida que realmente quieres vivir deja de ser algo inalcanzable, cuando, poco a poco, haces consciente cuáles son aquellas acciones que te hacen sentir bien, que te hacen estar en un estado vibracional alto.

Cuando permaneces en una baja frecuencia, tu estado de conciencia, tu percepción permanece bajos. Digamos que tu foco tiende a estar descentrado.

En cambio cuando tu frecuencia vibracional es alta, entras en estado alto de conciencia, así que tanto tu percepción como tu foco, se encuentran elevados, en su sitio. 

El ego y la energía vital

Cuanto más baja se mantiene tu frecuencia, más dificultades para comprender los estados de tu realidad presente. Porque tu ego está limitando el flujo de tu fuerza vital, y restringe tu intuición, te distancia  de tu consciencia corporal (percepción de tu propio cuerpo) y de tu mente.

Cuanto más alta es la frecuencia en la que vibras, estas permitiendo un mayor flujo de conexión entre tu mente y tu cuerpo. 

Manteniendo tus vibraciones elevadas, e irradiando amor incondicional y sin juicios puedes elevar también los niveles de consciencia de aquello o aquellos que están en contacto con tu campo de energía. 

¿Y las emociones?

Tus emociones forman un sistema bioquímico de retroalimentación, creado para reflejarte en todo momento a lo largo del día, cuál es tu vibración.

Entonces, puedes pensar en las vibraciones en términos de negativo o positivo. Y, de hecho, hay billones de diferentes frecuencias en ese rango…

Lo más importante aquí, cuando estás pensando en “cómo hago ahora para subir mis vibraciones”, es distinguir qué es una vibración negativa y una vibración positiva…

Si sientes una emoción que no te hace estar bien, eso te indica que estas en baja vibración. Y si estás experimentando emociones que te hacen sentir bien, eso son tus marcadores bioquímicos internos indicando que te encuentras en altas vibraciones.

Entonces, elevar tu vibración, es mantener las emociones en positivo. 

También los pensamientos

¿Alguna vez te preguntaste si en tu en tu vida te acoges más a pensamientos con mayor o con menor frecuencia vibracional?

En realidad la tendencia suele ser la de deambular entre ambos..

Así que si definitivamente quieres elevar tu frecuencia, tienes que optar por mantener aquellos pensamientos que te llevan a emociones que te hacen sentir bien.

No puedes enfocarte en cosas que te hagan sentir mal, o estar rodeado de cosas que no te hacen sentir bien y seguir manteniendo una alta vibración 

Un ejemplo que tal vez sea cercano a alguna experiencia tuya: cuando voy a visitar a alguien al hospital, no me centro en la situación que le genera ese estado de enfermedad o sufrimiento.

Si hiciera eso no estaría enfocando mi atención hacia ellos desde el amor incondicional, sino que me estaría enfocando junto a ellos en la mayor negatividad de su situación. Estaría centrándome no en su salud realmente.

Entonces, lo que yo puedo hacer en ese momento para atender a esa persona es estar realmente presente, y enfocarme en las cosas que hagan sentir bien a esa persona.

Puedo estar ayudando enormemente únicamente con mi presencia, con mi contacto físico, transmitiendo que no está solo/sola ante su momento.

Haciendo eso estoy altamente presente para esa persona, ofreciendo amor incondicional y energía suficiente para elevar su vibración, que es la que aparece cuando actúas así.

Tendencias

Cuando la tendencia es a tener recurrentemente pensamientos negativos una de las mejores prácticas es meditar: entrenar la atención.

De esa forma podemos llegar a tener un mayor control de esos pensamientos con la práctica. Y la recompensa acaba siendo que cada vez te resulte más fácil poder frenar un pensamiento negativo  y dar paso a un pensamiento positivo, sin que eso represente un parón tan exageradamente grande …

De manera alternativa, en momentos en los que te encuentres en situaciones emocionalmente relevantes, puedes también adquirir la posición del observador. De ese modo, evitas juzgar o criticar excesivamente lo que ocurre en tu plano mental o emocional. Así, se logra adquirir una visión, una perspectiva externa a esos pensamientos o emociones negativos.