¡Oh, las excusas!

¡Oh, las excusas!

¡Oh, las excusas!

 

Uno de los factores que obstaculiza la adopción de hábitos saludables en la alimentación es ese recurso que tan bien conocemos: las excusas…

Esas excusas que en realidad  revelan dónde se encuentran nuestras dificultades, las fallas en la voluntad o en el compromiso para reducir nuestro sobrepeso.  

Es verdad que no es posible cambiar de la noche a la mañana la  planificación de nuestras comidas, y nuestro nivel de actividad física. 

Sin ánimo de criticar, ya que a todos nos ha pasado, pongamos en claro cuáles son las excusas más frecuentes que nos ponemos.

 

La maternidad

Durante mucho tiempo he escuchado la excusa de… “no puedo  adelgazar porque soy madre, porque después del embarazo…” 

Recuerdo una vez que pregunté a una mujer, que vino a mi oficina a  que la ayudara con su control de peso y me dijo que no podía  adelgazar después de los embarazos: “¿cuántos años tienen los  niños?”, le pregunté, esperando que me dijera que prácticamente eran bebés. Me respondió sin  inmutarse: “22 años el mayor y 16 el pequeño”. 

He escuchado (y dado) excusas de todo tipo: que si… soy de hueso ancho, que si… es genética, que si… a mi el aire me engorda, que si…  el agua me engorda porque bebo mucho. 

Vamos a desentrañar y a desmontar esas “maravillosas” excusas: 

Soy de hueso ancho: no existe “ser de hueso ancho”, en una  persona con obesidad, el tamaño del corazón, intestinos y estómago  son más grandes, los huesos modifican su posición. 

Es genética: en realidad, nuestra constitución corporal la  definen un 70% nuestros hábitos, y sólo un 30% la genética. Si nuestra  madre o nuestro padre tienen sobrepeso, nosotros no tenemos por qué tenerlo. Si tenemos unos hábitos saludables y en la cesta de la compra dejamos de  meter bollería industrial, bebidas carbonatadas, podemos cambiarlo…

No es un buen momento: empiezo después de las fiestas, después  del verano, después de la comunión del niño… hasta que llega esa  fecha comemos con más ansiedad pensando que nunca más de los  jamases volveremos a comer eso que tanto nos apasiona y que tan  rico está y claro…

No nos dejemos atrás el ejercicio, que todo lo vamos a empezar a la vez, así que vamos a descansar más por si  acaso después no podemos hacerlo… 

Empiezo el lunes: creo que es una de las que más me gusta, yo a  estas personas suelo llamarlas “los lunis”. 

Mi abuelo vivió 90 años y comía de todo y fumaba muchísimo:  ya,  quizás tu abuelo comiera de todo, pero eran otros tiempos y seguro  que tenía un tipo de vida más activo, los alimentos eran de otra  calidad, no había tantas grasas saturadas, bollería… No es bueno compararnos con nadie. Y sobre todo, con una persona que vivió en una época distinta. 

No tengo tiempo: ser las personas más ocupadas del mundo , parece que nos quita parte de culpabilidad, pero créeme  que no es verdad: hasta las personas más ocupadas pueden tener 30 minutos al día para hacer ejercicio. Y… ¿que me dices de comer  bien? ¡Si tienes que comer igual! Lleva el mismo tiempo comer una pechuga a la plancha que un chorizo frito, ¿verdad? 

No me gusta el gimnasio: hay parques, calles… Hacer deporte al  aire libre es algo fantástico 

Llego a casa muy cansado/a como para hacer deporte / Como  siempre fuera de casa: las voy a unir porque más o menos están  relacionadas. Un poco de organización y disciplina harán que  cambiemos a un estilo de vida activo y se convertirá en un hábito.  Si nos toca comer en un restaurante podemos elegir platos saludables y llevar el taper de casa. 

Toda mi vida he hecho dietas y nunca adelgazo: no quiere decir  que por no haberlo conseguido antes no lo vayamos a conseguir  ahora. Una cosa está clara, si te rindes nunca lo vas a conseguir: quizás tengas que cambiar alguna cosa y pedir ayuda. 

A dieta no puedo tener vida social: comer y beber con moderación y  si un día te pasas, no te preocupes ni te obsesiones, hay herramientas  para compensar. Aprende a hacerlo.

No esperes a que llegue el momento ideal, porque no llegará nunca,  empieza ya, como dice nuestro refranero… “no dejes para mañana lo  que puedas hacer hoy”. 

Es urgente dejar de aceptar la obesidad como algo “normal”, ya que  puede convertirse en un problema de salud, como lo señalan muchas estadísticas mundiales. Y, por supuesto, si no te sientes capaz de hacerlo solo, ¡pide ayuda a un  profesional!

Una manera de vivir

Una manera de vivir

Una manera de vivir

 

En mi primer post en Círculo de Evolución quería contaros un poquito más sobre mí, algo más personal, más íntimo. Hoy empiezo mi andadura, conocí a Feli Palacio a través de las redes y aprovechando la posibilidad que nos dan las  mismas quedamos un día para hablar y decidimos darnos la oportunidad de  comenzar esta nueva andadura.  

Me presento 

Mi familia dice que soy de ninguna parte: sangre andaluza (de Córdoba), nací en  Río de Janeiro (Brasil) y viví allí hasta los 5 años ya que mi madre decidió volver  a España, y nos fuimos a vivir a Madrid; desde hace 20 años vivo en Asturias,  aunque en cada Comunidad me he movido por distintas poblaciones.  

Soy la mayor de cuatro hermanos, desde pequeña, por circunstancias de la vida,  he sido muy resolutiva.

Soy de esas mujeres que, por decirlo de algún modo y  no me malinterpretéis “se baja la luna sola”. ¡Bueno! Sola, sola… tampoco es  verdad, siempre voy a buscar a alguien que tenga una escalera, alguien que la  sujete y alguien más grande que yo que me ayude a coger la luna y bajarla. 

Cuando la tengamos abajo, compartiremos lo que la luna nos proporcione y  compartiremos lo que nos haya proporcionado ese viaje, porque la vida es eso,  un viaje en el que hay que compartir, en el que hay sitio para todos y en el que  ayudar a los demás a brillar, no quiere decir que dejes de brillar tu, porque el sol  es muy grande y tiene luz para todos.  

¡Sonríe!

Tengo una máxima en mi vida: sonreír siempre, aunque las cosas no vayan como  quiero, porque el que tengo enfrente, no tiene la culpa y no se merece que yo le  pegue un gruñido, porque el que tengo enfrente, también tiene sus problemas, y quizás, solo quizás, con mi sonrisa, le pueda alegrar un poco el día. Porque tal  vez solo necesite eso, una sonrisa, un buenos días… 

Como dice un proverbio chino: “Si tu problema tiene solución, ¿para qué te  preocupas? Si tu problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?

 

Ocuparse o preocuparse

En tu vida ¿te ocupas o te preocupas? Es importante entender que no debemos  dejarnos llevar por las emociones negativas y la ansiedad porque de lo contrario no solo no resolveremos el problema, sino que nos perjudicaremos .  

Se que esto que propongo es difícil, a mí me costó años aprenderlo,. Incluso hoy en día… a veces le doy vueltas y  vueltas y más vueltas a cosas que no tienen solución: por qué no le diría… por  qué no haría… quizás penséis, ¡hazlo ahora!. ¡Ya quisiera yo! ¡Menos mal que no es con mucha frecuencia! 

¿El pasado?

A veces doy vueltas y vueltas y pienso en una persona que ya no está, incluso, lo peor  de todo, pienso cosas de mi pasado en las que yo ni tan siquiera hubiera podido influir porque era una niña. 

Pero nuestro cerebro es así, va por libre y tenemos que educarlo  en que no vale la pena vivir en el pasado, que hay que vivir el presente y  ponernos objetivos y metas para nuestro futuro. Trabajar por y para ellos, no  perder el enfoque, olvidar las excusas, porque a lo largo de mi vida he  escuchado excusas variopintas.

Además podría decir que yo soy la  reina de las excusas, sobre todo en el tema deporte, a veces, me llamo a mi  misma “los lunis”: empiezo el lunes, a levantarme antes para entrenar  (a las 5.30). Y después hago un segundo entrenamiento por la tarde y entre  medias… 

Pero llega el lunes: “hoy tengo sueño, ya entreno por la tarde…” llega la  tarde y… “uff estoy cansada, ya empiezo mañana…” y al final, no me levanto  ningún día por la mañana antes y entreno 2 días a la semana como mucho,  porque hay días que ni eso y no entiendo por qué, porque adoro hacer deporte y  me sienta fenomenal.  

La sencillez es posible

Y para acabar, os dejo otro proverbio chino: ”vivir es sencillo”. 

Todas las  personas, sin importar la clase social, la raza o la cultura en la que vivimos  experimentamos los retos que la vida tiene para ofrecernos, algunos de ellos dulces y otros más amargos. 

Y los problemas que quedan fuera de nuestro alcance lo mejor es fluir con ello y dejar de preocuparnos. 

Como siempre digo: “unas veces se gana y otras se aprende” .

¡Hasta la próxima!